Freeport-McMoRan informó una ganancia neta del segundo trimestre de US$984 millones, o US$0,68 por acción, frente a US$772 millones y US$0,53 un año antes. Excluidos los costos de reparación de Grasberg y otros cargos extraordinarios, el mayor productor de cobre cotizante ganó US$0,74 por acción, sobre los US$0,59 esperados.
El sostén principal fue el precio del cobre. El valor promedio realizado por Freeport subió 41,5% interanual por las preocupaciones de oferta y la resistencia de la demanda china. El aumento permitió absorber una fuerte caída de producción sin perder la comparación positiva de ganancias.
Los volúmenes se movieron en sentido contrario. La producción de cobre cayó 18,2%, a 786 millones de libras, y la de oro bajó 39,4%, a 192.000 onzas, por la disrupción en el complejo indonesio Grasberg. La merma trasciende a la empresa porque el cobre abastece motores, computadoras, baterías y cableado.
Un flujo de lodo en septiembre de 2025 mató a siete trabajadores y detuvo Grasberg casi un mes. Es la segunda mayor mina de cobre y la mayor mina de oro del mundo; el gobierno indonesio posee la mayoría y Freeport la opera. Las reparaciones costaron unos US$363 millones en el trimestre.
La CEO Kathleen Quirk, que visitó la mina con el presidente Richard Adkerson en junio, afirmó que la recuperación sigue el calendario y reiteró la reapertura antes de fin de año. Freeport solicitó además extender el permiso de operación más allá de 2041 y espera una decisión antes de que termine 2026.
Las acciones cayeron 2,3% por la mañana, en línea general con el mercado. La reacción mostró que mejores precios y ganancias superiores a las previstas no eliminaron las dudas sobre tiempo, costo y producción: todavía falta probar que el volumen físico se recuperará como espera la dirección.
Un posible arancel estadounidense al cobre refinado es otra variable. Los inventarios ingresaron a depósitos estadounidenses en anticipación de una decisión, pero Freeport no recibió orientación de la administración Trump. Un arancel que abarque concentrados u otros productos vendidos por la compañía elevaría sus ganancias.
Las pruebas inmediatas son concretas y distintas: reiniciar Grasberg antes de fin de año, obtener una decisión sobre el permiso posterior a 2041 y conocer el alcance de un eventual arancel. Hasta entonces, el precio compensa la incertidumbre operativa y regulatoria, pero no la elimina.