El Dow cae por el riesgo iraní mientras Tesla y SpaceX suben
El Dow perdió 373 puntos con el alza del petróleo y los rendimientos, pero las memorias y las dos cotizadas de Elon Musk avanzaron.
El Dow perdió 373 puntos con el alza del petróleo y los rendimientos, pero las memorias y las dos cotizadas de Elon Musk avanzaron.
El Nasdaq subió 1,6% por el salto de dos empresas ligadas a la IA, pero cayó la mayoría del S&P 500 y aumentaron los rendimientos.
Raymond James elevó su objetivo a US$641 y proyectó un mercado de CPU para servidores de US$201.000 millones en 2030, con riesgos de eficiencia.
La moneda ganó casi 20% desde enero de 2025 y reduce los ingresos convertidos a pesos de las empresas, aunque beneficia a importadores y consumidores.
La oferta japonesa a siete años, equivalente a US$6.300 millones, tendrá un cupón indicativo de 4,3%-4,9% y también refinanciará deuda.
Marvell subió 9,9% tras ampliar su alianza de silicio a medida con Google. El warrant cubre casi 59 millones de acciones, pero su mayor parte depende de ingresos y no es inversión inmediata.
Arabia Saudita y Abu Dabi avanzaron, mientras Qatar tocó un mínimo de dos años y Dubái cedió. El Brent a US$94,60 sostuvo al mercado, pero diplomacia, sanciones y Ormuz mantuvieron el riesgo.
El Kospi subió 0,82% a un máximo de tres semanas en una medición intradiaria y amplió a 9,4% su rebote de cinco ruedas, con compras extranjeras, un won más firme y menores rendimientos.
La operación potencial podría ubicarse entre las mayores compras de software, pero no se anunciaron acuerdo, precio ni paquete financiero y las conversaciones aún podrían terminar sin transacción.
La mayoría de los índices del Golfo cerró en baja al debilitarse las expectativas diplomáticas, aunque Omán y algunas acciones navieras resistieron y mostraron fuertes diferencias bajo el movimiento defensivo.
Los futuros y opciones sobre el peso mexicano y el real brasileño registraron un volumen diario promedio conjunto récord de USD 2.940 millones en el primer semestre de 2026, con nuevos máximos también en el interés abierto.
La promesa de Nigeria de cotizar su petrolera estatal, el cierre de ZAR 3.000 millones del fondo sudafricano de hidrógeno y la exigencia de Namibia de procesar minerales críticos localmente muestran a gobiernos que intentan fijar las condiciones del capital. Persisten riesgos de ejecución: Nigeria no tiene cronograma de OPI, el fondo aún busca cuadruplicarse y Namibia debe convertir su política en plantas financiadas.