Las acciones estadounidenses cerraron agosto bajo presión el lunes porque la renovada tensión entre Estados Unidos e Irán llevó a una posición más defensiva. El Dow Jones cayó 373 puntos, o 0,7%, mientras el S&P 500 y el Nasdaq registraron bajas menores.
El catalizador inmediato fue la advertencia de Donald Trump sobre una respuesta contundente tras ataques iraníes de represalia contra bases estadounidenses en Jordania. El mercado interpretó la declaración como mayor riesgo geopolítico y energético, no como confirmación de una nueva acción militar ya ejecutada.
El petróleo subió casi 3% a US$85,80 por barril y el rendimiento del Tesoro estadounidense a diez años llegó a 4,75%. La combinación pesa sobre las acciones porque la energía cara puede reforzar la inflación y los mayores rendimientos elevan la tasa usada para descontar ganancias futuras.
El retroceso no fue uniforme. Micron Technology ganó casi 3% y recuperó su promedio de 50 ruedas, mientras Sandisk subió 5,5% pero continuó debajo del propio. Nvidia avanzó 1,4% después de caer 4,6% el viernes, dejando al grupo de chips dividido y sin una ruptura general.
Las compañías lideradas por Elon Musk también se destacaron. Tesla saltó 5,5% y recuperó su media de 50 días, mientras SpaceX ganó 1,6%. Fueron contrapesos corporativos a la baja de los índices, no una señal de que el mercado hubiera absorbido el riesgo geopolítico más amplio.
Los futuros del Dow, S&P 500 y Nasdaq operaban casi sin cambios antes de la apertura del martes. La indicación nocturna fue más calma que el cierre del lunes, pero los futuros son precios provisionales y pueden variar de manera significativa antes o después del inicio de la rueda.
Los inversores también esperaban el informe laboral de agosto del viernes. El consenso proyectaba 65.000 empleos netos y desempleo de 4,2%; tras comentarios restrictivos del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, un dato fuerte podría alterar las expectativas de una suba de tasas en septiembre.
Los resultados de Broadcom, Snowflake, Palo Alto Networks y Zscaler agregan riesgo empresarial al calendario macroeconómico. La rueda combinó tres señales: presión geopolítica sobre los índices, fortaleza tecnológica selectiva y un mercado de bonos todavía sensible a inflación y política monetaria.