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El repunte del súper peso mexicano empieza a presionar a los exportadores

La moneda ganó casi 20% desde enero de 2025 y reduce los ingresos convertidos a pesos de las empresas, aunque beneficia a importadores y consumidores.

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El peso mexicano cotizó por debajo de 17 unidades por dólar el 25 de agosto tras ganar casi 20% desde enero de 2025. El movimiento contradijo los pronósticos del banco central y de Wall Street, que esperaban un debilitamiento hacia 21 pesos por dólar.

Un dólar más débil sostuvo el avance, pero las tasas relativamente altas de México también atrajeron capital de carry trade. La tasa de referencia ronda 7%, frente a cerca de 3,75% de la Reserva Federal, y remunera a quienes toman prestado en monedas de menor rendimiento para comprar activos en pesos.

Las condiciones internas refuerzan el atractivo de la divisa. Los inversores señalan menores primas por riesgo comercial, estabilidad política y manejo macroeconómico resistente; además, el peso se apreció frente a monedas distintas del dólar, incluido el franco suizo.

La posición de México en manufactura avanzada aporta otra narrativa favorable. Las exportaciones de servidores informáticos rozaron US$83.000 millones en el primer semestre de 2026 y vinculan al país con la inversión en infraestructura de inteligencia artificial.

La apreciación abarata las importaciones en moneda local y puede contener la inflación, pero reduce el valor en pesos de los ingresos obtenidos en el exterior. Eso incomoda cada vez más a una economía que dirige más de 80% de sus exportaciones a Estados Unidos.

Becle, Grupo Bimbo, Grupo Carso, Grupo Industrial Saltillo y Bolsa Mexicana de Valores dijeron que la moneda fuerte afectó su desempeño trimestral más reciente. Los volúmenes exportados siguen sólidos, por lo que la presión se ve más en los márgenes empresariales que en los datos agregados.

La composición de los flujos plantea dudas sobre su duración. Los inversores de largo plazo, como fondos de pensiones y aseguradoras, siguieron alejados tras la elección de 2024, mientras fondos de cobertura y operadores de corto plazo impulsaron más las compras recientes.

La política comercial es el principal riesgo de reversión. Estados Unidos mantuvo vigente el T-MEC, pero rechazó renovarlo por otros 16 años y lo llevó a revisiones anuales; además, un carry trade saturado podría desarmarse si se estrecha la brecha de tasas o cae el apetito por riesgo.