Compradores de Medio Oriente se acercan a desarrolladores canadienses de gas natural licuado mientras el conflicto que involucra a Irán y las disrupciones en el estrecho de Ormuz obligan incluso a productores del Golfo a estudiar rutas externas. Ratnesh Bedi, presidente de Pacific Energy, con sede en Singapur, afirmó que la empresa recibe casi semanalmente consultas de partes que buscan capacidad o suministro alternativo para sus clientes. Las compañías no fueron identificadas y no se anunció ningún cargamento o acuerdo de inversión nuevo.
La restricción comercial inmediata es que Woodfibre LNG, proyecto de Pacific Energy, no tiene producción sin vender. Sus 2,1 millones de toneladas anuales previstos están totalmente contratados con BP. El interés de otros compradores señala demanda de futuras relaciones de cartera, participaciones accionarias o suministro de otros proyectos canadienses; no libera volúmenes de Woodfibre para el mercado spot.
Pacific Energy posee 70% de Woodfibre, en construcción cerca de Squamish, sobre la costa canadiense del Pacífico. Bedi dijo que el proyecto apunta a exportar su primer cargamento en diciembre de 2027. Hasta completar construcción, puesta en marcha y primer despacho, Woodfibre seguirá siendo un proyecto en desarrollo con producción contratada y no una fuente operativa de GNL de emergencia.
El gobierno federal canadiense confirmó por separado un fuerte interés de Medio Oriente tanto en inversiones de capital como en contratos de compra de largo plazo. Los acercamientos reflejan un cambio en la gestión de riesgo después de las interrupciones en Ormuz. Compradores que trataban el suministro del Golfo como base de sus carteras ahora evalúan acceso contractual a producción que no atraviese un paso marítimo geopolíticamente vulnerable.
El oeste de Canadá ofrece una ruta por el Pacífico que también reduce los viajes a los mercados asiáticos frente a las exportaciones desde el Golfo de Estados Unidos. Esa geografía importa para clientes del noreste asiático y para proveedores de Medio Oriente que deben cubrir compromisos con sus propios compradores. No elimina todos los riesgos logísticos o constructivos, pero separa los cargamentos canadienses de Ormuz y de otros estrechos centrales para las exportaciones del Golfo.
Otras operaciones muestran que el interés excede a Woodfibre. Las alemanas SEFE y Uniper firmaron contratos de largo plazo con el proyecto Ksi Lisims LNG. MidOcean Energy, respaldada por EIG y Saudi Aramco, adquirió una participación en la tenencia de Petronas en LNG Canada. Esos acuerdos combinan acceso físico y exposición accionaria, las dos formas de participación que, según funcionarios canadienses, exploran ahora los grupos de Medio Oriente.
La tesis de inversión conserva una penalidad de costo y plazo. El oeste canadiense tiene gas barato, pero el desarrollo puede ser comparativamente caro y las revisiones regulatorias pueden sumar años. El gobierno del primer ministro Mark Carney busca acelerar permisos para infraestructura energética, aunque el apoyo político no reemplaza la ingeniería, la disciplina financiera ni el cumplimiento de autorizaciones. Bedi dijo que los propietarios están concentrados en terminar Woodfibre y todavía no planifican una expansión.
Los próximos hitos serán contractuales y operativos. Las consultas de Medio Oriente deben convertirse en compromisos de capital identificados o contratos en proyectos con volúmenes disponibles, mientras Woodfibre debe cumplir su objetivo de exportación de diciembre de 2027 bajo el acuerdo con BP. Hasta entonces, Canadá es una cobertura estratégica visible frente a Ormuz, pero su capacidad incremental depende de proyectos y capacidad adicionales a la primera fase ya vendida de Woodfibre.