El Nasdaq Composite subió 2,26% a 27.122,09 puntos el lunes y registró su primer cierre récord desde el 2 de junio, con el regreso del optimismo por la inteligencia artificial a las grandes tecnológicas. El S&P 500 ganó 1,49% a 7.764,70 y el Dow Jones avanzó 0,71% a 52.048,83.
Los semiconductores encabezaron el movimiento. El índice de Filadelfia trepó 4,3%, Intel ganó 12,2% y Arm Holdings subió 17%. Advanced Micro Devices avanzó cerca de 10% y alcanzó por primera vez una capitalización de US$1 billón, un hito de valoración y no una nueva medida de ingresos.
Los inversores se concentraron en señales de que la inversión en infraestructura de IA seguía expandiéndose después de que advertencias de seguridad de líderes del sector provocaran una venta tecnológica la semana anterior. El rebote reflejó confianza renovada en demanda y capital, no la resolución del debate sobre seguridad.
Meta subió 11,4% después de que Wells Fargo elevara su precio objetivo tras el lanzamiento del asistente Muse AI. Los cambios de precio objetivo pueden modificar posiciones, pero son opiniones de analistas y no demuestran adopción, ingresos o rentabilidad de un producto nuevo.
La baja de la energía y de los rendimientos amplió el respaldo. Brent cayó debajo de US$100 durante la rueda, mínimo de once días, y luego cerró a US$100,34 por barril. El rendimiento de referencia del Tesoro estadounidense a diez años también descendió del umbral psicológico de 5%.
Las esperanzas de avance diplomático en Medio Oriente redujeron la prima energética inmediata después de que el presidente Donald Trump dijera estar dispuesto a reunirse con su par iraní Masoud Pezeshkian en la Asamblea General de la ONU. La voluntad de reunirse fue una señal, no una negociación concluida ni un alto el fuego.
La política monetaria siguió siendo una restricción. La Reserva Federal había elevado las tasas la semana anterior por primera vez en tres años y los operadores asignaban cerca de 50% de probabilidad a otra suba el mes siguiente. Durante la semana hablarían al menos diez autoridades monetarias.
El cierre récord combinó entusiasmo por la IA y alivio en petróleo y rendimientos, pero esos factores pueden revertirse por separado. El desempeño futuro dependerá de la inversión corporativa, los resultados, la diplomacia energética y la trayectoria efectiva de tasas, no del salto de valoración de una sola rueda.