Las acciones estadounidenses cerraron con fuertes bajas el viernes mientras los inversores recalibraban costo y plazo del ciclo de inversión en inteligencia artificial. El S&P 500 cayó 1,8% a 7.580,07, su peor baja desde junio. El Nasdaq perdió 2,9% a 25.437 y el Dow cedió 572,25 puntos, o 1,1%, hasta 51.770,31.
El movimiento empresarial más severo fue Intel, que se desplomó casi 29% después de que su previsión de beneficio quedara por debajo de lo esperado. Fue su peor jornada desde 1974. El episodio mostró cuán rápido puede girar un mercado que premia la narrativa de IA cuando las guías no sostienen los supuestos de inversión, ejecución y margen incorporados en la valuación.
Amazon añadió presión al mostrar otro aumento del gasto en centros de datos y capacidad de IA. La demanda de nube puede seguir firme y, aun así, los accionistas cuestionar cuánto tardará la infraestructura intensiva en depreciación en generar ingresos y caja suficientes. La reacción no negó la demanda de IA: reprecificó intensidad financiera, márgenes y tiempo de retorno.
La venta superó a una sola acción. Nvidia retrocedió 4,2% y también bajaron valores tecnológicos y vinculados a criptoactivos, ampliando la caída del Nasdaq. El liderazgo concentrado magnifica el efecto: cuando las mayores compañías caen juntas, su peso arrastra índices amplios aunque muchas empresas pequeñas no compartan la misma exposición.
Los otros activos señalaron reducción de riesgo, no una simple rotación sectorial. Los rendimientos de los bonos del Tesoro bajaron por compras de refugio y el petróleo subió. Tasas menores pueden favorecer luego a la tecnología de larga duración, pero en una rueda tensa reflejan primero preocupación por crecimiento, beneficio o geopolítica.
El balance semanal fue menos extremo. El S&P 500 perdió 0,6%, el Dow 0,9% y el Nasdaq 2%, mientras el Russell 2000 ganó 1,3%. La divergencia sugiere algún desplazamiento desde megacapitalizaciones hacia compañías menores, aunque una semana no establece una ampliación duradera del liderazgo.
El año seguía positivo: S&P 500 subía 10,7%, Dow 7,7%, Nasdaq 9,4% y Russell 2000 13,3%. Esas ganancias mantienen valuaciones y expectativas elevadas. Una baja diaria fuerte puede ser corrección dentro de un avance y, al mismo tiempo, advertir que el mercado exige más prueba para programas costosos.
La próxima prueba será que beneficios, reservas de nube, uso de IA y flujo de caja validen el capital anunciado. También importarán crédito, bonos y amplitud de la venta. El cierre del viernes registra una revaluación relevante, no demuestra el fracaso del ciclo de IA ni el comienzo de un mercado bajista.