ING elevó sus objetivos de ingresos y rentabilidad para 2026 y 2027 después de que el beneficio neto del segundo trimestre alcanzara €1.950 millones. El resultado superó el consenso de €1.830 millones compilado por el propio banco y convirtió el trimestre en algo más que una sorpresa contable: la dirección utilizó el desempeño para recalibrar las expectativas de los próximos 18 meses.
Los ingresos por comisiones aportaron la mejora más clara, con un aumento de 14% hasta €1.280 millones. El CEO Steven van Rijswijk atribuyó el avance a que los clientes utilizaron más productos y servicios de ING, lo que elevó tanto los intereses como las comisiones. La explicación presenta el trimestre como una mayor penetración comercial, no como un resultado dependiente únicamente de las tasas.
Los inversores se concentraron en la magnitud del cambio de perspectiva. La acción subió cerca de 2,5% en las primeras operaciones de Ámsterdam cuando ING elevó su meta de ingresos totales de 2026 de más de €24.000 millones a más de €24.500 millones. Para 2027, añadió más de €1.000 millones a la previsión anterior y ahora espera superar €26.000 millones.
El banco también aumentó sus objetivos de rentabilidad sobre capital tangible a más de 15% en 2026 y más de 16% en 2027. Al mismo tiempo, prevé que los gastos operativos lleguen a €13.000 millones al final de 2027. Las nuevas metas exigen que los ingresos y la actividad de los clientes crezcan más rápido que una base de costos que también se expandirá.
El margen por intereses del trimestre quedó ampliamente alineado con las previsiones, pero ING elevó la guía anual hasta €17.000 millones. Van Rijswijk señaló que las tasas más altas apoyaron el resultado. Ese impulso sigue siendo sensible a la trayectoria del Banco Central Europeo, que incidirá en el rendimiento de activos, el precio de los depósitos y la persistencia del margen.
La previsión modifica además el balance de riesgos descrito a comienzos del año. En abril, el CEO había dicho que las tasas mayores aumentarían los ingresos por intereses, aunque una baja en otras partidas, incluidas las coberturas, compensaría gran parte del beneficio. El segundo trimestre muestra que comisiones y actividad de clientes ofrecieron un contrapeso más fuerte de lo previsto.
La dirección afirmó que la actividad de los clientes resistió pese a los bombardeos continuos en Medio Oriente. Van Rijswijk destacó un flujo estable de nuevas operaciones e inversión empresarial sostenida. Esa señal respalda la guía, pero no elimina los riesgos geopolíticos o monetarios: una caída de las transacciones, del crédito o un giro de tasas podría alterar la mezcla de ingresos.
ING debe transformar ahora un trimestre sólido en las cifras anuales prometidas. Las pruebas son ingresos superiores a €24.500 millones en 2026, hasta €17.000 millones por intereses y rentabilidad tangible mayor a 15%; luego, más de €26.000 millones de ingresos y rentabilidad sobre 16% en 2027. La actualización eleva el potencial, pero reduce el margen de la dirección ante un segundo semestre más débil.