Los cuatro mayores bancos cotizantes de Brasil usaron la última temporada de resultados para señalar un giro común: el crecimiento dependerá más de productos garantizados y clientes con ingresos sólidos. Banco do Brasil, Itaú Unibanco, Bradesco y Santander Brasil reducen el apetito por crédito de consumo sin garantía.
La cautela contrasta con un mercado laboral todavía firme y una economía que rindió mejor de lo esperado. La restricción es el apalancamiento familiar: la deuda está cerca de un récord y equivale a casi 50% del ingreso disponible, lo que reduce la capacidad de absorber otro ciclo crediticio.
El acceso se amplió mediante regulación, expansión fintech y pagos digitales. Medidas oficiales que estimularon consumo y préstamos también agregaron apalancamiento cíclico con tarjetas y préstamos personales, por lo que la tensión actual combina inclusión financiera estructural y endeudamiento reciente.
El margen macroeconómico se estrecha. La mediana de una encuesta del banco central a más de 100 economistas apunta a un crecimiento de 1,5% el próximo año, desde alrededor de 2% este año, mientras Banco do Brasil espera cerca de 1% para 2027. Son pronósticos, no resultados.
El CEO de Itaú, Milton Maluhy Filho, dijo que el volumen de crédito superó la capacidad de absorción de los consumidores, lo que respalda garantías y menor exposición sin respaldo. El CEO de Bradesco, Marcelo Noronha, también describió mucho menos apetito por menores ingresos y preferencia por estructuras garantizadas.
Santander Brasil reduce exposición a quienes ganan menos de 4.000 reales mensuales, unos US$771 al tipo citado y cerca de dos salarios mínimos y medio. El CFO Carlos Muniz dijo que no puede competir debajo de ese umbral y busca garantías por encima; 70% de los ocupados gana hasta dos mínimos.
Banco do Brasil planea crecer con préstamos de nómina públicos y privados, que descuentan pagos del salario y pueden reducir la mora. La CEO Tarciana Medeiros también fijó como prioridad aumentar 25% los clientes de alto valor hasta 2030; es una meta interna, no un logro consumado.
El repliegue abre espacio a bancos digitales, pero también prueba su evaluación de riesgo. Los créditos de Nubank con más de 90 días de atraso subieron a 6,9% desde 6,5% un trimestre y un año antes, aunque la ganancia superó expectativas y la dirección negó deterioro general. La respuesta es selectividad, no un cierre total.