Bank of America lanzó una Iniciativa de Financiamiento de Infraestructura Crítica a 18 meses con la meta de movilizar y desplegar USD 250.000 millones para infraestructura de Estados Unidos. El período de medición va del 1 de enero de 2026 al 4 de julio de 2027, de modo que el programa anunciado el 12 de agosto incluye actividad elegible desde comienzos de año y no solo operaciones posteriores al lanzamiento.
La cifra principal no es un fondo de efectivo separado. Bank of America computará préstamos del mercado primario, inversiones, operaciones de mercados de capitales y trabajos de asesoramiento que resulten elegibles. La estructura puede combinar el balance del banco, capital de inversores y transacciones organizadas para clientes, pero el anuncio no distribuyó el monto por instrumento, proyecto ni fuente de fondos.
La actividad elegible abarca tres grandes categorías. La infraestructura digital incluye centros de datos, equipos informáticos, chips, telecomunicaciones y plantas de semiconductores. Energía comprende generación convencional y renovable, almacenamiento y distribución. Infraestructura básica se extiende a transporte, transmisión eléctrica y energética, optimización de redes, agua, minerales críticos, minería y otros activos físicos.
La iniciativa responde a cuellos de botella creados por el aumento de la demanda de capacidad informática, electricidad, fabricación, transporte moderno y cadenas de suministro diversificadas. El desarrollo de inteligencia artificial vincula varias necesidades: los centros de datos requieren hardware, energía abundante y confiable, conectividad y, en ocasiones, estructuras financieras dedicadas antes de iniciar su construcción.
La ejecución estará a cargo de Global Capital Solutions y Global Infrastructure & Sustainable Finance, con apoyo de las ocho líneas de negocio del banco. Bank of America afirma que puede operar a nivel corporativo y de proyecto, en mercados públicos y privados, y sumar soluciones de cadena de suministro. Un mismo proyecto puede combinar préstamo, bonos, capital y asesoramiento, lo que vuelve importante la divulgación por transacción.
El banco espera que la actividad financiada sostenga decenas de miles de empleos, pero no publicó modelo de proyección, lista de proyectos ni calendario de contratación. Por separado, indicó que casi USD 40 millones aportados a más de 730 socios de desarrollo laboral en 2025 habrían conectado, según esas organizaciones, a más de 90.000 personas con oportunidades de empleo y a más de 290.000 con capacitación o preparación profesional.
El avance se medirá solo mediante actividad elegible y con una metodología coherente con la meta existente de USD 1,5 billones de finanzas sostenibles a diez años. La diferencia importa: un mandato de asesoramiento o una operación de mercados puede movilizar financiamiento aunque el banco no aporte todo el valor del proyecto. Los USD 250.000 millones no son una nueva cartera de créditos ya comprometida con prestatarios identificados.
La evidencia decisiva será la composición informada antes del plazo de julio de 2027. Inversores y comunidades necesitarán saber cuánto provino de préstamos, inversiones, valores y mandatos; qué activos alcanzaron el cierre financiero; y cómo se distribuyeron los riesgos entre banco, desarrolladores y capital externo. Hasta entonces, la iniciativa define una gran meta de originación y movilización, no gasto de infraestructura ya ejecutado.