México prevé que no cambiará el arancel efectivo sobre sus exportaciones después de que Estados Unidos introdujera nuevas tasas de 10% y 12,5% para 60 socios comerciales. La conclusión se apoya en las exenciones para los bienes que cumplen el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá.
El secretario de Economía Marcelo Ebrard afirmó que alrededor del 85% de las exportaciones mexicanas a Estados Unidos seguirá ingresando sin aranceles bajo el T-MEC. Esa porción incluye la producción transfronteriza que satisface las reglas de origen y la documentación del acuerdo.
Otro 10% de los bienes mexicanos estaba alcanzado por una medida temporal bajo la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974. Esa disposición vencía al mismo tiempo que entraban en vigor los nuevos gravámenes estadounidenses.
Según Ebrard, los nuevos aranceles se aplican a la misma franja de 10% afectada por la medida que expira. Un cargo reemplaza al otro y mantiene el tratamiento efectivo, en lugar de agregar una segunda capa sobre el comercio mexicano.
La diferencia entre la tasa anunciada y la carga real importa para fabricantes, operadores logísticos e importadores que planifican cadenas norteamericanas. La exención preserva la ventaja de costos de la producción regional, pero solo cuando las empresas pueden probar su elegibilidad.
La exposición restante también muestra el valor comercial de las reglas del T-MEC. Los exportadores que no cumplen enfrentan los nuevos derechos; las compañías con contenido regional calificado conservan el acceso preferencial. La capacidad de cumplimiento se vuelve parte de la competencia.
La evaluación mexicana es una interpretación gubernamental de la transición inmediata, no una garantía de que futuras medidas estadounidenses permanezcan sin cambios. Las empresas aún deben verificar el trato aduanero producto por producto y cómo se administran las exenciones.
La próxima prueba ocurre en la frontera: las declaraciones deben confirmar que el 85% del T-MEC sigue libre de arancel y que el 10% afectado experimenta sustitución, no acumulación. Cualquier divergencia convertiría la continuidad anunciada en un nuevo costo bilateral.