Los mercados globales se dividieron por sectores el 5 de noviembre. IA y semiconductores prolongaron su retroceso mensual, mientras los índices amplios estadounidenses y europeos siguieron positivos. Petróleo y oro subieron, sin configurar ni euforia general ni venta uniforme.
El índice de semiconductores de Filadelfia cayó 3,1% durante la noche y acumulaba cerca de 25% en un mes. Chips europeos perdieron aproximadamente 3% a 8%. El movimiento incorporó el resultado legislativo y victorias locales contrarias a centros de datos.
La transmisión política es indirecta. Un Congreso demócrata podría aumentar audiencias y escrutinio, pero el presidente conserva veto y agencias y estados controlan normas. Las victorias locales señalan preocupación por electricidad, agua y suelo, no una prohibición nacional.
El mercado amplio resistió: S&P 500 había ganado 1,6% y STOXX 600 cerca de 0,4%, mientras renovables subían. Es rotación entre exposiciones regulatorias, no abandono completo de acciones. Las cifras son además una fotografía intradía.
El petróleo rebotó aproximadamente 2,5% hacia US$97 tras caer casi 9% en la sesión previa. Recuperó solo parte de la pérdida, entre riesgo de suministro, política energética y expectativas de crecimiento. Un rebote no confirma tendencia.
Oro superó US$4.100 y el rendimiento del Treasury a diez años rondó 4,89%. Tasas altas presionan valuaciones tecnológicas y petróleo elevado sostiene inflación, aunque ganancias empresariales pueden compensar esos efectos.
El índice dólar se situó cerca de 101,41, euro en US$1,1241 y yen en 158,25. Empleo privado fuerte elevó a cerca de 81,2% la probabilidad estimada de una suba de la Fed en diciembre.
La prueba es si el gasto en IA se convierte en ingresos antes de que financiamiento, energía y comunidades limiten expansión. Pedidos, permisos, red, tarifas, inflación y bancos centrales dirán si fue reajuste sectorial o cambio duradero.