Oman Investment Authority y otras cinco instituciones acordaron en principio crear un fondo de capital privado para Asia Central y el Cáucaso con meta de US$500 millones. Firmaron una carta de intención en Pekín el 20 de octubre y esperan un acuerdo formal a comienzos de noviembre.
Una carta de intención registra orientación y cooperación, pero no equivale a un contrato de fondo plenamente ejecutado. No se reveló cuánto de la meta está comprometido, por lo que el monto no debe presentarse como capital desplegado o efectivo disponible.
La autoridad soberana omaní lidera la iniciativa. Participan China Investment Corporation, Shenwan Hongyuan Securities, el Fondo de Reconstrucción y Desarrollo de Uzbekistán, el fondo previsional turco OYAK y Eurasian Development Bank.
El futuro Central Asia and Caucasus Private Equity Fund sería administrado por una empresa omaní. Sus mercados previstos son Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, economías con monedas, regulaciones y perfiles de riesgo diferentes.
Los sectores prioritarios son logística, renovables, minería, agricultura, alimentos y salud. El vehículo busca comprar participaciones en empresas regionales y aportar capital de expansión, modelo distinto de préstamos soberanos, subsidios o financiación comercial.
Los organizadores buscarán recursos de fondos soberanos y otros inversores institucionales. Eso puede diversificar la base, pero el tamaño final, calendario y ritmo dependerán de suscripciones, documentación jurídica y proyectos invertibles.
El plan profundiza vínculos entre Omán y Eurasian Development Bank. Un acuerdo del 6 de octubre regula operaciones del banco en Omán y acerca una posible adhesión como primer accionista del Golfo, proceso separado del fondo.
Los próximos hitos son acuerdo formal, gestor, capital comprometido, gobierno y primeras operaciones. Por ahora es una plataforma con objetivo de US$500 millones; no prueba un cierre financiero ni inversiones realizadas.